sábado, 22 de julio de 2017

La tumba de Absalón

Resultado de imagen de tumba de absalónAbsalón se rebeló contra su padre, el rey David y murió a través de un lanzazo. Aún así, su tumba es, con mucho, una magnífica estructura en el Paseo del Valle de Kidron debajo del Monte de los Olivos.
En 1952, un único rollo de cobre de 2.000 años de edad fue descubierto en el interior de una cueva cerca del Mar Muerto. Cuando el erudito británico John Marco Allegro lo tradujo años más tarde, se sorprendió al enterarse de que más de 100 toneladas de oro y plata, tesoros del Segundo Templo, habían sido ocultos en diferentes lugares. Uno de estos lugares, a su juicio, era la zona que rodea a la supuesta tumba del profeta Zacarías, en el valle de Cedron debajo del Monte de los Olivos de Jerusalén.

Unos años más tarde, Allegro dirigió una expedición al Valle de Cedrón - entonces bajo control jordano - en un intento de recuperar el tesoro escondido. La financiación de la expedición no era un problema, ya que se llevaría a cabo bajo los auspicios del tabloide Daily Mail de Gran Bretaña, y Jordania proporcionó los trabajadores y el transporte. Sólo había un problema: decenas de judíos estaban enterrados alrededor de la tumba. El problema se resolvió cuando el Reino de Jordania concedió a Allegro permiso para limpiar las tumbas.

Resultado de imagen de tumba de absalón. Valle cedrónMientras que él no descubrió ni un solo tesoro, encontró una cueva debajo del monumento a Zacarías. Los pasos que conducen hacia y desde la cueva llevaron a los arqueólogos Boaz Zissu y Avraham Tendler más tarde a suponer que la cueva era en realidad una cripta: al parecer de una iglesia que los primeros cristianos habían construido junto a la tumba de Zacarías.

Excitado por la historia de la aventura de Allegro, otros tomaron un paseo por la tarde en el valle de Cedron. Acompañados por el guía turístico Danny Herman (Danny, el buscador), cuya experiencia como arqueólogo imparte una dimensión extra añadida a nuestro paseo.

Empezamos en un punto de observación al otro lado de la carretera desde la pared oriental de la ciudad vieja. A partir de aquí, apareció una vista maravillosa de las antiguas tumbas y la Iglesia resplandeciente de Santa María Magdalena, que se elevó por encima del valle.

Debajo y hacia la derecha, al final de una hilera de casas en el barrio de Silwan, había un edificio de una planta en forma de cubo que, al mismo tiempo, estaba coronado por una pirámide. La leyenda cuenta que esta es la tumba de la hija del faraón, el único de muchas esposas del rey Salomón que clasificado una mención específica en la Biblia. Tal vez recibido este tratamiento especial porque ella trajo la ciudad cananea de Gezer como su dote.

Resultado de imagen de tumba de absalónA continuación, se bajan escalones hasta la tumba de Absalón, con mucho, la más magnífica estructura en el valle del Cedrón. Son 22 metros de altura, cuya parte inferior estaba cavada en la roca, independiente de la pendiente que está detrás. Columnas y capiteles semi-decoran la parte inferior masiva del monumento, que se distingue por una tapa redonda que termina en un punto largo y delgado.

La Biblia nos dice que durante su vida Absalón, tercer hijo del rey David, "había tomado un pilar y erigido en el valle del Rey como un monumento a sí mismo ... El lo llamó columna de sí mismo, que se llama Monumento de Absalón, hasta hoy." [2 Samuel 18:18]. A pesar de este hecho las fechas del santuario se remontan al final del período del Segundo Templo - casi un milenio después de Absalón se rebeló contra su padre y fue atravesado por una lanza por el capitán del Rey: la tradición sitúa el monumento aquí, identificando el valle del Cedrón con el Valle del rey.

En siglos anteriores, los transeúntes de todas las religiones tirarían piedras en la estructura gigantesca de Absalón. De hecho, los musulmanes que temen al rey David, casi lo cubrieron con rocas. Se dice que los padres judíos traerían descendencias desobedientes al monumento casi oculto, señalar las piedras, y advertirles que "esto es lo que sucede con los niños que se comportan mal con sus padres."

Las barras de hierro bloquean la entrada a una estructura en un lado de la tumba de Absalón. Descubierto en 1924, y considerado por algunos como la tumba del siglo noveno B.C.E. Rey Josafat, contiene varias cámaras y un dintel espléndidamente ornamental.

Ariel Masovetzky

sábado, 15 de julio de 2017

Jordania también es Tierra Santa

Prácticamente todos los cristianos asociamos Tierra Santa con Israel, y es que entre Galilea y Jerusalén ocurrió prácticamente toda la vida conocida de Jesús. Por ello los peregrinos nos olvidamos injustamente de su vecina Jordania, a la que en los Evangelios se la denomina como la tierra “al otro lado del Jordán”, la Transjordania. Os contamos algunos ejemplos de los lugares santos que tiene (por orden cronológico según aparecen en la Biblia):

La cueva de Lot. Frente al Mar Muerto, en una pared rocosa cerca de la orilla, el peregrino que recorra Jordania siguiendo las huellas de la Biblia y del cristianismo primigenio podrá encontrarse con una grata sorpresa: la cueva de Lot. Los cristianos han venerado este lugar como lugar santo desde los inicios del cristianismo. La prueba más evidente son las ruinas, en aceptable estado de conservación, de una iglesia bizantina construida junto a la cueva.


Madaba/Monte Nebo. Durante el período bizantino, Madaba experimentó un importante desarrollo. En esa época, entre los siglos V y VII después de Cristo, se construyeron numerosas iglesias cuya principal característica eran los suelos cubiertos por complejos y ricos mosaicos. El mapa de Madaba es una parte del mosaico que cubre el suelo de la iglesia bizantina/ortodoxa de San Jorge y es la representación cartográfica más antigua de Jerusalén y de Tierra Santa que se conserva (siglo VI).

Muy cerca de Madaba se encuentra el monte Nebo, el pico desde el cual Moisés contempló la tierra prometida que se le había negado al final de sus días y donde los franciscanos restauraron a comienzos del siglo XX una maravillosa iglesia bizantina y sus mosaicos del siglo VI. La Orden de San Francisco sigue custodiando el lugar, lo cual explica el perfecto estado en el que se encuentra el enclave.



Betania de Transjordania: lugar del bautismo de Jesús. Poco antes de desembocar en el Mar Muerto nos encontramos en la parte donde Juan Bautista bautizaba y donde bautizó al mismo Hijo de Dios. Israel y Jordania se disputan el punto exacto, pero las evidencias arqueológicas y la tradición parecen dar la razón a los jordanos. La misma iglesia de San Juan Bautista (siglo V) con su escalera que desciende hasta un afluente del Jordán indica que ya entonces los peregrinos la usaban para ser bautizados allí. 



Maqueronte, el final de Juan el Bautista: Esta fortaleza fue originalmente construida por Herodes el Grande como puesto militar. A su muerte pasó a manos de su hijo Herodes Antipas cuya impiedad y lujuria condujeron al martirio de San Juan Bautista. Barrida del mapa por las tropas romanas durante la primera guerra judeo-romana, actualmente es un páramo cuyas pocas columnas recuerdan un pasado esplendoroso pero cruel y efímero.



Pella: una de las ciudades de la Decápolis de la cual poco queda. Tuvo una gran importancia para las primeras comunidades cristianas del siglo I ya que acogió a los cristianos que huyeron de Jerusalén con las guerras judeo-romanas. 



Petra: La joya de Jordania tiene un pasado cristiano que se obvia. A partir del siglo IV se convierte oficialmente al cristianismo y gran parte de sus asombrosas tumbas horadadas y talladas en sus montañas se transformaron en iglesias (la más famosa es la conocida como El Monasterio).

Arriba, Petra, en la imagen más conocida. Abajo, tras subir novecientos peldaños desde el valle, el autor de este reportaje ante la zona conocida como El Monasterio.

Más al sur de Petra seguimos los caminos de los eremitas de Wadi Rum, el desierto de singular belleza con sus descomunales formaciones rocosas.




Jerash/Gerasa: No hay palabras para describir la belleza de esta ciudad, antaño miembro de la Decápolis y que tuvo su máximo esplendor durante el dominio de Roma. Debido a su excelente estado de conservación se le conoce como la Pompeya asiática. Entre los siglos IV y VII albergó una importante comunidad cristiana que construyó más de trece iglesias, incluyendo la catedral cuyos restos aun se pueden visitar.


Gonzalo de Alvear

sábado, 8 de julio de 2017

Denominaciones cristianas en Tierra Santa

¿Sabes cuáles son las 14 Iglesias cristianas que trabajan en Tierra Santa?Es necesario poner un pie en el Santo Sepulcro, que se encuentra en el corazón de la ciudad vieja de Jerusalén, considerado un lugar santo por la mayoría de los cristianos, para darse cuenta que esta Iglesia es un entretejido de comunidades diversas. Comunidades que se yuxtaponen una a otra, cada una con su color, su rito, su liturgia y su tradición. 

Como escenario de los acontecimientos más trascendentales de la historia sagrada como se describen en los escritos sagrados cristianos, la tierra de Israel se distingue por su rica tradición cristiana. Un gran número de lugares fueron santificados en la memoria histórica y religiosa, y más tarde usándolos como lugares sagrados de peregrinación.

Más allá de los hechos, personajes y lugares santos, fue la comunidad cristiana local la que preservó la continuidad y la memoria de 2000 años de cristianismo. Las numerosas confesiones cristianas, tan representativas del cristianismo en Oriente Medio, hacen de la Iglesia de Jerusalén un museo antropológico, teológico y litúrgico. Esta variedad transforma la Tierra Santa en una obra impresionante de distintos tipos de experiencias religiosas. Por ejemplo, en la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén seis cultos alaban al Señor bajo un mismo techo, y lo hacen al mismo tiempo en latín, griego, armenio, copto, siríaco y en el lenguaje de la Etiopía antigua.

La Iglesia Católica Romana en Medio Oriente es conocida como la "Iglesia Latina," a la manera del lenguaje de la oración en el pasado. Durante las cruzadas, los católicos construyeron nuevas iglesias, algunas de las cuales permanecen intactas. Estas incluyen la Iglesia de Santa Ana (de acuerdo a la tradición, el lugar de nacimiento de la Virgen María), y la más importante, la Iglesia del Santo Sepulcro, en el corazón de la ciudad vieja de Jerusalén. En el siglo XIV, la orden franciscana llegó a Tierra Santa. Los frailes franciscanos renovaron y construyeron lugares sagrados y el Papa les confió la custodia de la Tierra Santa. Los franciscanos rescataron lugares sagrados del olvido y, después de excavar y revelar vestigios del pasado, construyeron templos como la monumental iglesia en Nazaret en el sitio de la anunciación y la iglesia construida sobre la casa de Pedro. En el siglo XIX, el primer patriarca latino se asentó en Jerusalén y, con la ayuda de docenas de comunidades de monjes e instituciones católicas, llenó la Tierra Santa con más iglesias, monasterios, instituciones y casas de huéspedes. Junto con la población de figuras religiosas de todo el mundo (por ejemplo franceses, italianos…), la población árabe-católica ganó fuerza en la Tierra Santa y creó la sorprendente y fascinante liturgia latina en árabe (como las interpretaciones de los himnos latinos de Tomás de Aquino en la procesión del Corpus Christi). Además de la población árabe-católica en los pueblos y ciudades de Israel, la Iglesia Católica está representada en Israel por tres organizaciones: la orden franciscana, el patriarcado latino y la nunciatura apostólica. Las dos primeras realizan las procesiones y ceremonias, así como las fiestas católicas, siguiendo el calendario gregoriano cristiano y con la participación de locales y peregrinos de alrededor el mundo. Algunas de las más famosas son la procesión de Domingo de Ramos, en la que decenas de miles de creyentes agitando hojas de palma marchan desde el Monte de los Olivos hacia la ciudad vieja gritando "hosanna".

En Tierra Santa, el número de miembros de las Iglesias Orientales Católicas es mayor que el número de miembros de la iglesia católica latina. Aunque todos se someten al papado, estas comunidades católicas tienen distintos rituales y patrimonios culturales: griegos-católicos, maronitas-católicos, armenios- católicos, sirios-católicos, etc. Las ceremonias católicas durante Semana Santa de acuerdo a la tradición ortodoxa oriental ofrecen una emocionante oportunidad de experimentar las vacaciones de forma diferente.

Resultado de imagen de iglesia ortodoxa griega en jerusalemLa Iglesia Ortodoxa Griega ha tenido una presencia continua en la Tierra Santa durante 1700 años, desde el siglo IV de la era cristiana, como descendiente directa de Santiago (el hermano de Jesús), el primer obispo de Jerusalén. Está capitaneada por el patriarca ortodoxo de Jerusalén, junto a docenas de monjes miembros de la “fraternidad del Santo Sepulcro". El patriarcado, que se encuentra junto a la iglesia del Santo Sepulcro, está a cargo de docenas de comunidades árabes ortodoxas, decenas de monasterios y lugares sagrados, y de un gran número de peregrinos que vienen de todo el mundo ortodoxo. El predominio de la iglesia ortodoxa es reconocido a través de sus muchos derechos sobre los lugares sagrados, que le otorgan un estado de prioridad incluso en las ceremonias conjuntas de todas las denominaciones.

La Iglesia Ortodoxa celebra sus oraciones, ceremonias y fiestas según la tradición bizantina y de acuerdo con el calendario cristiano juliano, que es 13 días más corto que el calendario gregoriano utilizado en Occidente. El calendario ortodoxo tiene muchos días festivos, incluidos algunos que son muy excepcionales y animados, que se celebran en presencia del patriarca de Jerusalén y masas de peregrinos, como por ejemplo la procesión nocturna a la tumba de María en agosto, el descenso para tirar la cruz en el río Jordán en la fiesta de Teofanía en enero, y la más famosa, la ceremonia del fuego sagrado el Sábado Santo.

Resultado de imagen de iglesia ortodoxa rusa en jerusalemHay otras iglesias nacionales ortodoxas que también están presentes en Tierra Santa y reciben su autoridad del patriarca ortodoxo griego de Jerusalén: la Iglesia Ortodoxa Rusa y la Iglesia Ortodoxa Rumana. La Iglesia Rusa es especialmente prominente y posee iglesias y monasterios a lo largo y ancho de Jerusalén. Cuenta con monjes y monjas y peregrinaciones masivas. Los días de fiesta, las procesiones y los exaltados himnos religiosos enriquecen el mosaico litúrgico de la Tierra Santa.
Iglesias Ortodoxas Orientales (Iglesias no Calcedónicas)

Las iglesias orientales son aquellas que aceptaron las decisiones de la Iglesia hasta principios del siglo IV pero rechazaron las decisiones del Concilio de Calcedonia en el año 451. Estas iglesias mantuvieron tanto una existencia como instituciones independientes, mientras preservaron otras tradiciones e idiomas únicos. Han estado presentes en Jerusalén y en otros lugares de Tierra Santa: sus derechos a realizar rituales y a tener una presencia en los lugares sagrados son reconocidos internacionalmente y constituyen un pintoresco y fascinante complemento a la Tierra Santa.

La Iglesia Armenia Ortodoxa. Los armenios fueron los primeros en aceptar el cristianismo como religión nacional y existen evidencias de una presencia armenia permanente en Jerusalén desde el siglo IV hasta la fecha. Aparte de la iglesia madre en Armenia, la Iglesia Armenia en Jerusalén tiene un patriarcado independiente que está a cargo de los bienes armenios y de sus amplios derechos sobre los lugares sagrados. La catedral adornada, el monasterio armenio y sus alrededores forman su propio barrio en la ciudad vieja de Jerusalén. Las ceremonias excepcionales de esta Iglesia se celebran gloriosamente en la catedral armenia y en los sitios santos de acuerdo a derechos de tiempos inmemoriales, utilizando el idioma armenio y la escritura antiguos. Entre los aspectos singulares de la comunidad armenia se encuentran las fiestas de Navidad armenia que tienen lugar en Belén en una fecha excepcional – 18-19 de enero – pero sólo en la Tierra Santa.

Resultado de imagen de iglesia copta en jerusalemEstas tres Iglesias orientales representan las antiguas tradiciones cristianas. Los coptos representan a los cristianos del valle del Nilo, los sirios a los cristianos de habla siríaca del este, y los etíopes al primer país cristiano en África – Etiopía. A la cabeza de estas Iglesias se encuentran arzobispos que tienen su sede en Jerusalén y que rinden informes a los patriarcas fuera de la Tierra Santa, en Alejandría, Antioquía (hoy en día Damasco) y Addis Abeba respectivamente. Aunque el número de locales no suma más que varios miles, la presencia colorida de estas denominaciones se siente en las calles e iglesias, especialmente en los días de fiesta más importantes. El canto "ha resucitado" se escucha en Jerusalén en idiomas antiguos, incluyendo el copto (la lengua de Egipto antes del árabe), siríaco (dialecto arameo) y la lengua de la Etiopía antigua, Ge'ez.
Iglesias Protestantes

Imagen relacionadaLas Iglesias Protestantes llegaron a Tierra Santa en el siglo XIX. La primera gran iniciativa fue la de las iglesias anglicana y luterana, que trabajaron juntas durante varios años bajo un obispado único en Jerusalén. Más tarde, cada una estableció iglesias e instituciones educativas y de atención de salud entre otras. Aparte de la construcción en ciudades a lo largo y ancho de Israel, existen la Catedral de San Jorge y la Catedral de San Jorge Mártir que se construyeron y sirven al arzobispo anglicano de la Tierra Santa, y las monumentales iglesias luteranas en el Monte de los Olivos (Augusta Victoria) y cerca de la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén. Pequeñas congregaciones locales fueron formadas en las dos iglesias (junto con las congregaciones de habla inglesa, alemanas, suecas, danesas y finlandesas), encabezadas por un obispo árabe. Uno de los más famosos lugares de Tierra Santa para los protestantes es la Tumba del Jardín, identificada por los anglicanos como el lugar de la sepultura de Jesús. La Tumba del Jardín se ha convertido en un lugar muy importante para la oración y la meditación de peregrinos protestantes.

Otras Iglesias Protestantes como la Iglesia de Escocia, la Iglesia Bautista, otros edificios construidos y lugares de culto, e instituciones protestantes están involucrados en la organización de apasionantes encuentros religiosos como la fiesta evangélica de los tabernáculos en Jerusalén todos los años.

https://www.holyland-pilgrimage.org/

sábado, 1 de julio de 2017

La escalera "inamovible" del Santo Sepulcro

En la ventana derecha de la fachada principal de la Iglesia del Santo Sepulcro reposa una escalera. La llaman “la escalera inamovible”. Pocas veces desde 1757 ha sido movida.

Alguien trató de robarla en 1981, y fue detenido de inmediato por la policía israelí; en 1997, un bromista logró esconderla por varias semanas, hasta que fue descubierta y devuelta a su sitio; y un grupo de obreros tuvo que moverla en 2009 para al levantar unos andamios para reparar el campanario. 

De hecho, la escalera ha estado allí, fija, desde mediados del siglo XVIII ¿por qué?

Como la mayoría de los lugares y templos de Tierra Santa, la Iglesia del Santo Sepulcro es lugar de culto de numerosas y diversas confesiones cristianas. 

En el siglo XVIII, durante el reinado del sultán otomano Osman III, se firmó forzosamente el Acuerdo del Status Quo: amén de dividir Jerusalén en cuadrantes, el sultán también decretó que quienquiera que controlase cierta área en el momento, la controlaría indefinidamente. Pero si múltiples grupos tenían cierta autoridad sobre cierto sitio, debían acordar entre todos, por unanimidad, cualquier cambio efectuado en el sitio, por mínimo que sea. 

Si bien este decreto se mostró útil a la hora de evitar imposiciones de unos grupos sobre otros, también ha hecho imposible el adecuado mantenimiento de varios de estos sitios de peregrinaje: a no ser que todas las partes estén absolutamente de acuerdo, no hay nada que se pueda hacer.

Resultado de imagen de la escalera del santo sepulcroEsto explica hasta cierto punto el por qué la escalera no se ha movido desde entonces. 

Actualmente, seis grupos cristianos tienen derechos sobre el templo, y ya nadie tiene muy claro a quién pertenece ni esa cornisa, ni la ventana en la que se apoya la escalera ni a quién pertenece la escalera misma. Algunos señalan que es de la Iglesia Armenia Apostólica.

Sin embargo, la escalera tiene hoy, además, un significado anexo. Durante su visita a Tierra Santa a mediados de la década de los sesentas del siglo XX, el papa Paulo VI vio con dolor cómo la escalera, que si bien ha sido hasta ahora un símbolo del Acuerdo del Status Quo, también se había convertido en un triste testimonio de las escandalosas divisiones entre cristianos. Así, y tomando en cuenta que la Iglesia Católica Romana es uno de los seis grupos con poder de veto y voto sobre cualquiera de los cambios a realizar en el templo, decretó que la escalera no se moviese hasta que las divisiones entre cristianos no se resolviesen.

sábado, 24 de junio de 2017

Escavaciones donde estuvo el Arca de la Alianza

A partir del mes de agosto comenzarán las excavaciones arqueológicas en uno de los pocos lugares bíblicos importantes que quedaban sin estudiar, y donde fue venerada durante dos décadas el Arca de la Alianza. Se trata de Kiryat-Yearim, un enclave de Judea situado a 13 kilómetros al oeste de Jerusalén en tiempos de los jueces y del Rey David, en torno a la colina donde hoy se alza el monasterio de Deir El-Azar.

Los trabajos arqueológicos serán dirigidos por Israel Finkelstein, de la Universidad de Tel Aviv, y Christophe Nicolle y Thomas Römer, del Colegio de Francia.

“El lugar es importante por varias razones”, explicó Finkelstein a "The Times of Israel": “Es un lugar grande y central en las colinas de Jerusalén que hasta ahora no había sido estudiado. Tal vez sea el único sitio clave de Judea que no ha sido sometido a una excavación arqueológica sistemática”.

El monasterio que hay allí actualmente fue construido en el siglo XX y está consagrado a Nuestra Señora del Arca de la Alianza. Se alza sobre las ruinas de un edificio bizantino y se cree que el terreno está relativamente poco alterado por las intervenciones a lo largo de los siglos.

E incluso es probable que, enterrado, pueda existir un antiguo templo, cuyo descubrimiento aportase a los expertos nuevos datos sobre el culto judío en tiempos del Rey David.

En los capítulos 4 a 6 del primer libro de Samuel se cuenta la derrota de Israel a manos de los filisteos, quienes se apoderaron del Arca y la tuvieron consigo siete meses, cuando se la devolvieron: “Fueron, pues, los habitantes de Kiryat-Yearim y subieron el arca de Yahveh, llevándola a la casa de Abinadab, sobre la colina, y consagraron a su hijo Elazar para guardar el arca de Yahveh. Y pasó mucho tiempo después que fue el arca depositada en Kiryat-Yearim, esto es, veinte años, y toda la casa de Israel suspiró en pos de Yahveh” (I Sam 7, 1-2).

Esa colina donde vivía Abinadab es la que ocuparía ahora el monasterio. Allí se conservó hasta que el Rey David decidió llevarla a Jerusalén, y por tanto tuvo que ser un lugar sagrado: “El lugar donde estuvo el Arca de la Alianza no pudo ser un campo o bajo un árbol, tuvo que ser un importante lugar de culto”, dice Finkelstein. A partir del verano se verá si aparecen sus restos.

sábado, 17 de junio de 2017

Una noche en el Sepulcro

Imagen relacionadaQuedan pocas fechas para la Semana Santa y los cristianos de Jerusalén, y del resto del mundo, están de enhorabuena. El sepulcro en el que Cristo fue enterrado hace 2000 años luce, por fin, un aspecto renovado. El andamiaje que sostenía el edículo, desde el terremoto de 1927, ha desaparecido y el rosado y beige originales de las paredes, ennegrecidos durante décadas por las velas de los peregrinos, lucen como el primer día. 

Católicos, ortodoxos y armenios se han puesto de acuerdo, por una vez, para devolver la dignidad que merece el lugar más importante del cristianismo. Una colaboración atípica que deja atrás peleas bochornosas como la de 2008, protagonizada por armenios y greco-ortodoxos durante una procesión, o la curiosa escalera de madera, que descansa desde el siglo XIX en el alféizar de una ventana sin que pueda ser movida hasta que todas las confesiones se pongan de acuerdo. 

Si hay un lugar para los cristianos único en el mundo, ese es el Santo Sepulcro. Un imán para peregrinos de los lugares más remotos y un caramelo por el que se han peleado casi todos los pueblos de la tierra. Se podría decir, por tanto, que Tierra Santa es especial, que Jerusalén lo es más, si cabe, pero que el lugar en el que Cristo resucitó no tiene comparación. En el año 2015, tuve la suerte de pasar, junto a un puñado de peregrinos, una noche encerrado en la Iglesia de la Resurrección. Esta fue mi experiencia: 

Son las siete y veinte de la tarde en Jerusalén. El sol ha caído cuando un muecín llama a la oración. Un grupo de chicas españolas corre por las callejuelas del barrio cristiano, mientras los tenderos recogen sus bártulos. Apenas restan diez minutos para que la familia musulmana encargada desde hace siglos de echar el cierre a la Iglesia del Santo Sepulcro haga lo propio un día más. Saltando de escalón en escalón, las jóvenes se impacientan por llegar a tiempo a la basílica. El grupo espera pasar la noche en el lugar más sagrado del cristianismo y vivir de cerca la espiritualidad que este irradia.

En la explanada que hay frente al templo, un puñado de peregrinos se prepara para contemplar la ceremonia de clausura. En el interior, los representantes de las distintas confesiones encargadas de la basílica esperan a que el reloj marque las siete y media. Seis de las jóvenes llegan a tiempo y consiguen entrar. Sin embargo, el grupo no está completo. Tres integrantes se han retrasado lo suficiente como para quedarse fuera. El musulmán se dispone a iniciar la peculiar liturgia cuando un ortodoxo despistado grita para que no cierren todavía. A un lado, en la calle, la Policía israelí acompaña los flashes de los curiosos allí congregados. Al otro, un grupo reducido de peregrinos espera junto a una miscelánea de monjes, sacerdotes y seminaristas ataviados con vestimentas de lo más variopintas.

El carcelero musulmán se sube a una escalera de madera y echa el cerrojo. De allí nadie podrá salir, ni entrar, hasta que sean las cuatro y media de la mañana del día siguiente. Da la vuelta a la llave e introduce por una pequeña ventana que se abre en la puerta principal la escalera en la que estaba subido. En el interior, un franciscano recoge el testigo y la coloca a modo de tranca. El templo queda clausurado. Armenios y ortodoxos vuelven a sus espacios reservados dentro de la basílica. El representante católico, un fraile franciscano, se acerca a los peregrinos y les comenta las estrictas normas que deben seguir. Las jóvenes levantan su "campamento", de bolsas con bocatas y termos de café, en unos bancos apilados junto a la capilla de la Custodia.

Han pasado veinte minutos desde el cierre del templo y, por sorpresa, aparece el musulmán que poco antes había protagonizado la ceremonia de clausura. Pregunta por el encargado franciscano, pero nadie sabe dónde está. Un minuto después, un armenio de barba blanca y sotana negra trae consigo a las tres jóvenes que no habían conseguido entrar. Están emocionadas y comentan al resto la aventura que han vivido para llegar hasta allí, atravesando pasillos secretos y escaleras de emergencia. Por fin, el grupo vuelve a estar completo. Ha transcurrido una hora y el hambre empieza a hacerse notar. Una peregrina saca un bocadillo y el resto sigue su ejemplo. Comen sentadas sobre un escalón, con el debido respeto al lugar en el que se encuentran. Una mujer alemana reparte café. En esta improvisada cena, a escasos metros del Santo Sepulcro, los peregrinos se sumergen en profundas conversaciones sobre la vida de Jesús.

Cuando termina el refrigerio, el grupo se dispersa por las diferentes estancias de la basílica. Algunos aprovechan para rezar sobre la losa en la que fue depositado el cuerpo de Cristo, y otros suben al Calvario para rememorar La Pasión del Señor. A las once menos cinco, una procesión de monjes ortodoxos, armados con incensarios de todos los tamaños, recorre el templo de arriba a abajo. Los peregrinos se tienen que ir cambiando de sitio, si no quieren ser arrollados por la fuerza de unos barbudos que no están dispuestos a que nadie estropee un ritual con demasiados siglos de historia. De la capilla de los franciscanos sale un fraile y deja las puertas abiertas para que el oriental inciense el pilar de La Flagelación que custodian los católicos. Al salir de la capilla, el monje balancea el artilugio ante el franciscano en señal de respeto.

Son las once en punto de la noche y el edículo queda cerrado hasta el día siguiente. Frente al lugar exacto de la tumba de Cristo, los ortodoxos inician una liturgia en la que cantan monodias un tanto repetitivas. A partir de ese momento, queda prohibido cruzar por delante bajo pena de llevarse el grito de un monje con coleta. Al mismo tiempo, en la parte alta del templo, en un lugar al que no tiene acceso el visitante, otro grupo de monjes arranca una ceremonia en la que entonan cánticos durante cerca de dos horas. Para que todo se complique un poco más, en la capilla de los franciscanos, los católicos inician, con las puertas abiertas, el rezo de vísperas. Se produce, entonces, un duelo sagrado de melodías orientales y latinas que transportan al espectador a un increíble espectáculo de belleza.

A la una de la mañana, en la capilla del Calvario, un monje ortodoxo da matillazos a una madera que hace las veces de despertador. Tres de las peregrinas se encuentran en la capilla de la Invención de la Cruz, el punto más profundo de la basílica y donde según la tradición se descubrió la cruz de Cristo. Una de las jóvenes inicia en voz alta la lectura de La Pasión. Cada versículo retumba en las paredes con una solemnidad verdaderamente conmovedora. A esa hora, el Calvario está tranquilo. Una joven genuflexa medita con el crepitar de las velas como banda sonora. Bajo el monte en el que se crucificó a Jesús, un muro acristalado muestra cómo se rasgó la tierra después de su muerte. La roca, que todavía hoy sorprende a los científicos, tiene una línea de rotura que va de arriba abajo, algo que descartaría un origen sísmico.

La noche avanza lentamente, ya solo queda una hora para que las puertas de la basílica se vuelvan a abrir. El sueño hace mella en los peregrinos y algunos aprovechan para echar una cabezada sobre unos bancos. A las cuatro de la mañana, los armenios toman el control del Santo Sepulcro e inician sus rezos. Uno de ellos, que resulta ser el que consiguió que las chicas pudieran acceder al templo, invita al grupo de católicos a participar de su liturgia. Los cánticos, que derrochan una energía sorprendente para la hora que es, se intercalan con rezos ininteligibles. Las agujas del reloj marcan las cuatro y media de la mañana. El templo vuelve a abrir sus puertas y los peregrinos se despiden. Están cansados, pero contentos de haber tenido la suerte de pasar la noche en el mismo lugar en el que Cristo murió y resucitó.

Juan Cadarso

sábado, 10 de junio de 2017

La línea del tiempo de Saxum

La línea del tiempo de Saxum recoge los principales hechos de la Historia de Salvación situando al espectador espacio-temporalmente en el Antiguo y Nuevo Testamento.

Los paneles que forman la línea del tiempo interrelacionan los sucesos principales del pueblo elegido con los más importantes acontecimientos históricos. Además, aparecen las principales profecías relacionadas con la vida del Señor y su correspondencia con un lugar concreto y con una cita del Nuevo Testamento.

La línea abarca los años antes de Abraham hasta el nacimiento del Redentor, destacando especialmente el período posterior a Moisés. De esta manera, el visitante puede crear un diálogo narrativo entre el Antiguo y el Nuevo Testamento.

El mapa que cubre toda la primera planta del Saxum Visitor Center completa la experiencia. 

Sobre el suelo de piedra de Jerusalén, un gran mapa grabado abarca desde el delta del Nilo, hasta el desierto del este, y desde Tiro en el norte hasta el sur de la Península Arábiga. 

Sobre ese mapa se superponen las rutas y lugares de dos grandes patriarcas de Israel (Abraham, Moisés), y de Jesucristo.

Con la combinación de la línea del tiempo y el mapa de piedra que se encuentra en Saxum, el visitante puede fácilmente situar los lugares donde anduvo Jesucristo y relacionarlos con los pasajes proféticos o hechos recogidos en el Antiguo y Nuevo Testamento.