sábado, 23 de septiembre de 2017

La encina de Mambré


El nombre del topónimo es probable que se deba al propietario de la colina: Mambré, el amorreo; así­ al menos lo transmite Gen 14:13.24. Una o varias encinas fueron allí­ el signo externo de un lugar sagrado.

El sitio pudo haber sido ya un santuario cananeo. La Biblia presenta a Abraham alzando un altar junto al terebinto de Mambré, estableciéndose allí­, adueñándose del lugar y estableciéndolo como un santuario para los israelitas. Es muy posible que, además, Abrahám plantase allí­ su tienda.

A unos 5 km al norte de Hebrón, en ramet el-Halil, se excavó el año 1928 un recinto sagrado, que se ha identificado con el antiguo santuario de Mambré. Las ruinas muestran obra de fábrica herodiana y constantiniana, por lo que cabe suponer que Herodes el Grande convirtió el lugar tradicional del patriarca israelita Abraham en un monumento rememorativo, como lo habí­a hecho también en Hebrón. Ese monumento lo habrí­a renovado el emperador Constantino.
El recinto excavado tiene una fuente, que constituye un argumento de singular valor para la localización del santuario. Y allí­ debieron de surgir después la encina o el pequeño bosque de encinas. Pero difi­cilmente cabe suponer que el espacio marcado con losas señale el punto en que se alzaba el terebinto de Abraham; más bien debió de ser Herodes el que plantase de nuevo el árbol conmemorativo. La cerámica encontrada sólo confirma los asentamientos en torno al 2500 y al 1200 a.C., y no especí­ficamente para la época de Abraham (hacia el 1750 a.C.); pero esa ausencia no dice nada en contra de los datos bí­blicos; a lo más no los confirma.

Ramet el-Halil queda al este del wadi el-Halil, mientras que los cruzados señalaron como encina de Abraham la que se encuentra a más de 2 km al noroeste de Hebrón y al oeste del wadi. Allí­ se levanta un monasterio ruso.

Imagen relacionadaComo hemos dicho Mambre fue un jefe amorreo,  y dueño ese lugar. Fue un aliado de Abrahán y le ayudó en la persecución de Quedorlaomer y sus confederados, con el fin de recuperar a los cautivos y despojos llevados por estos reyes (Gen 14:13, 24). Josefo informa que había allí en su tiempo un viejo terebinto, a 1 km (6 estadios) de Hebrón, y que era señalado como el árbol de Abrahán. 

En el s IV d.C. otro árbol fue también así­ identificado. Este estaba en un lugar a 2 millas romanas (unos 3 km) al norte de Hebrón, el actual Râmet el-Khalîl. Fue el que Constantino incluyo en la basí­lica construída por él. 

Desde el s XVI un roble, a unos 2.5 km al oeste noroeste de la Hebrón moderna, cuidado por monjes rusos, ha sido señalado como el que indica el verdadero Mambre. Este roble muy viejo, sostenido ahora por vigas de acero, tiene varios siglos y su tronco mide unos 8 m de circunferencia. Tanto éste como el sitio de la basí­lica de Constantino están probablemente demasiado lejos de Hebrón como para que se los considere el verdadero sitio del Mamre de Abrahán. 

Râmet el-Khalîl fue excavado por Mader desde 1926 hasta 1928. Encontró los restos de la basí­lica de Constantino, y también un muro de enormes piedras construido por Herodes el Grande, aparentemente parte de un santuario anterior de algún tipo. En su esquina sudoeste habí­a un pozo cerca del cual estaba ubicado, presumiblemente, el roble, que en tiempos de Constantino era considerado el árbol de Abrahám.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Abraham sale de Ur de los Caldeos hacía Canaán

Resultado de imagen de de ur de los caldeos a hebronAbraham significa padre de muchedumbres. Abraham fue hijo de Terá en la genealogía judía de Noé, su familia moraba en Ur de Caldea, y eran todos idólatras. Con el paso del tiempo los descendientes de Noé, habían dado la espalda a Yahvé, hasta que llamó a Abraham, le ordenó desplazarse a la ciudad de Salem, hoy Jerusalén, y ponerse a las órdenes de Melquisedec, rey y sumo sacerdote de la comunidad judía establecida en esa ciudad.

Fue el primero de los patriarcas postdiluvianos, de judíos, cristianos y musulmanes, padre de Ismael, Isaac, Madián y de muchos otros hijos que dieron origen a varias comunidades orientales. Nació en Ur situada en Caldea, cerca a la desembocadura del río Éufrates y murió y fue enterrado en Hebrón. En Ur se casó con Sara.

Abraham contaba con 75 años de edad cuando recibió la orden de Yahvé de dejar la nación idólatra a la que pertenecían sus antepasados, su familia y la casa de su padre. Tenía que dirigirse a la tierra de Canaán. A cambio Yahvé le prometió que él y su descendencia serian benditos: Los que les bendijeran serían benditos, y malditos los que les maldijeran.

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Salió de la ciudad de Ur con su padre y su sobrino Lot, y permaneció varios años en Harán, hasta la muerte de su padre. Desde Harán emigró con Sara y Lot, sus seguidores y rebaños, hasta Siquem, región de Canaán, donde Yahvé dio tierra a él y a su descendencia. De Harán a Canaán había la ruta de Damasco, que muy posiblemente tomó Abraham al dirigirse al sur.

Durante los primeros diez años de sus peregrinaciones en Canaán, Abraham levantó sus tiendas en Siquem. Allí edificó un altar a Yahvé. Pasó después a Bet-el, donde erigió otro altar, también en nombre de Yahvé.

Tras un período pasado en Egipto, Abraham, Sara su esposa, y su sobrino Lot, fueron expulsados de Gerar, y regresaron a Bet-el en Canaán. Allí vivieron durante algún tiempo. Debido al gran incremento de sus riquezas en ganado, surgieron riñas entre sus pastores y los de Lot, por lo que decidieron separarse. Abraham cedió a Lot el derecho de elegir a dónde dirigirse, y éste se decidió por la fértil tierra al este del río Jordán y cerca de Sodoma y Gomorra. Abraham entonces se estableció en el encinar de Mambre, en Hebrón. Yahvé prometió que le daría toda la tierra que alcanzara a ver, a él y a su descendencia. Abraham vivió en Mambre al menos 15 años.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Tumba de Moisés. Nabi Musa

Resultado de imagen de nabi musaNabi Musa se encuentra a unos 24 km al este de Jerusalén y 7 km al suroeste de Jericó, en un entorno desértico. Esta muy cerca del camino que va de Jerusalén a Jericó.

Es un centro de peregrinaje, mezquita, cementerio y, sobretodo, tumba de Moisés según la tradición beduina. Se dice que Saladino fue uno de los impulsores de la creación de un centro de descanso para los caminantes que hacían la ruta entre Jericó y Jerusalén, puesto que aquí se encontraban a medio camino. Desde el lugar se divisa el perfil del Monte Nebo, en la sierra de Moab, más allá del Valle del Jordán. Según la Biblia fue en esta montaña donde murió y está enterrado Moisés, que pudo ver Tierra Santa desde lo alto de la montaña pero a quien Dios había prohibido pisarla. 

Cuando el sultán mameluco Baibars al-Bunduqdari mandó construir en 1269 un hospicio para los peregrinos que recorrieran el camino de Jerusalén a la Meca, lo llamó Nabi Musa en recuerdo del profeta y la tumba del mismo, la cual se distinguía desde ese lugar. Con el tiempo, sin embargo, la gente acabaría confundiendo el nombre con la tumba, e incluso se construiría una tumba de Moisés (visible desde las ventanas que dan a un patio). Desde lo alto del primer piso del hospicio se ve el cementerio, al que los creyentes beduinos quieren ser enterrados para estar cercanos al profeta.

File:Nabi Musa IMG 1931.JPGEl maqam Nabi Musa (del profeta Moisés) es uno de los complejos arquitectónicos religiosos más grandes de Palestina. Consta de tres pisos: sótano, planta baja y primer piso. El complejo abarca una superficie de 5000 m² delimitados por cuatro muros. Presenta una planta casi cuadrada: el muro norte mide unos 74 m, el muro este mide unos 70 m y el este, 68 m. El muro sur es el más corto, con 55 m de longitud. 

El complejo cuenta con cinco entradas; la principal es la entrada oeste, ubicada en el lateral sur del muro oeste. Está construido con piedra caliza y las filas superiores son las únicas formadas por sillares. En el sótano se encuentran las caballerizas y los almacenes. En las plantas baja y primera hay más de cien habitaciones, varios salones, un alminar y otras dependencias. 

En la planta baja se ubican los dos espacios más importantes del complejo: la mezquita y el maqam. La mezquita es de planta rectangular (15 por 10 m) y consta de dos naves, con tres bóvedas de crucería sobre cada una. Cerca de la bóveda noroeste está el maqam, de planta cuadrada (de 5,5 m de lado), construido con piedras bien cortadas y orientado de oeste a este. 

La parte central es menor que los laterales (4,7 m de largo, 1,6 m de ancho y 1,7 m de alto). Está coronado con una bóveda semicircular que reposa sobre cuatro arcos apuntados. 

Imagen relacionadaLa tumba está encerrada en un recinto de madera y cubierta con una kiswa (manto) de tela verde. Este maqam ha sido objeto de de numerosos waqf (donaciones). 

Históricamente, las donaciones para la tumba del profeta Moisés se ha considerado uno de las más abundantes y populares: proporcionaban comida y alojamiento gratuitos a sus visitantes. También se contemplaba el aumento de sueldo de los numerosos empleados –unos cincuenta– de este lugar, entre los que se encontraban el jeque (shayj) de jeques, el escriba, el sirviente, el vigilante, el portero, el muecín, el portador de la antorcha, el barrendero, el recitador del Corán, etc. 

El maqam Nabi Musa ocupa una posición importante en la historia del pueblo palestino desde los puntos de vista religioso, arquitectónico, social, folclórico y político. Este es el maqam (tumba-santuario) mayor y más antiguo de Palestina. Su planta casi cuadrada ocupa unos 5.000 m² distribuidos en tres niveles. Dispone de establos, almacenes, una gran mezquita con alminar y la cámara de la tumba, varios pórticos y diversas instalaciones. Tiene 100 habitaciones de huéspedes cubiertas con cúpulas.


sábado, 2 de septiembre de 2017

Tumba de Moíses. Monte Nebo

“Y subió Moisés de la llanura de Moab a la montaña de Nebó, en la cumbre del Pisgá, situado frente a Jericó; y Yahvé le mostró toda la Tierra Prometida….” (Dt. 34, 1

Moisés ha cumplido ya la difícil misión de llevar a su pueblo a la Tierra Prometida después de una larga y dolorosa travesía, pero no le será dado pisarla con sus pies, solo podrá contemplarla desde lejos, desde la cima del Monte Nebo. 

Con esta visión de la Tierra  Prometida murió Moisés y aquí fue enterrado según la tradición bíblica. La visita al Monte Nebo es una agradable excursión desde Madaba, la ciudad de los mosaicos, que está a quince minutos en coche. Aquí se construyó la iglesia en conmemoración de Moisés, aunque los estudiosos no se ponen de acuerdo sobre la localización exacta de la tumba.

Una monja romana, Etheria, fue la primera en informar sobre su existencia en el año 393 d.C. Después se convirtió en un gran monasterio bizantino. Hacia 1930 los franciscanos, custodios de Tierra Santa, compraron el lugar y se iniciaron las excavaciones y la restauración.

El principal edificio abierto al público es la basílica construida en la segunda mitad del siglo VI. Y lo más notable es el gran mosaico del pavimento, de 9 por 3 metros, una obra de arte que se conserva en bastante buen estado y que representa escenas de caza, elaboración de vino, y animales. Hay más mosaicos colgados de las paredes del nuevo edificio construido para proteger el santuario antiguo. Hay un nuevo y pequeño santuario que alberga a la comunidad franciscana y a un equipo de arqueólogos. 

En el complejo hay poco más que ver, el antiguo santuario, en ruinas, se conserva bastante mal. Pero lo más impresionante es el espectáculo que se puede contemplar y disfrutar desde el mirador situado en frente del monasterio, y desde donde según la Biblia, Moisés contempló la Tierra Prometida.

Bajo el cielo azul, sin nubes, se extiende ante los maravillados ojos del observador un panorama único. Como un lago de plata líquida brilla el Mar Muerto, el lago salado, y hacia el oeste la cadena de montañas calcáreas de color blanco pardusco de las tierras de Judá, donde sobresalen, y si el día es limpio se pueden ver bien, las cumbres de los montes de Jerusalén y Belén. Hacia el norte, en la lejanía la meseta de Samaria y Galilea, y las cumbres del Hermón, cubiertas de nieve según la época. A los pies del Monte Nebo estrechas cañadas que se prolongan por la depresión del Jordán, y en su lado occidental una pequeña mancha verde: es el oasis de Jericó. Es el paisaje bíblico por excelencia, y con esta visión de Palestina acabó Moisés su vida.

En las proximidades del mirador hay un memorial de bronce que representa la muerte y el sufrimiento de Jesús en la cruz. Una serpiente se enrosca a su alrededor y simboliza la serpiente levantada por Moisés en el desierto. Dijo Jesús: “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para todo el que crea tenga por Él vida eterna” (Juan, 3:14-15).

sábado, 26 de agosto de 2017

La roca del lugar de la Ascensión

Fray Antonio del Castillo, OFM, Comisario general de Jerusalén en los Reinos de España y Guardián de Belén señala en su libro “El devoto peregrino y viaje de Tierra Santa” (1656), al hablar de la Puerta Dorada de la muralla jerosolimitana escribe: “Sobre esta puerta hay dos capillas en las cuales dicen los turcos han de estar Cristo y Mahoma el día del Juicio, cuando vengan a juzgar el mundo, más dan la mano derecha a Mahoma” [o sea, que es Mahoma el juez superior]. El dato es de interés y hay que asociarlo, en mi opinión, a la tradición oral otomana que comenta posteriormente al hablar de la capilla de la Ascensión y que paso a transcribir.

“En lo más alto del monte está el lugar desde el cual Cristo subió a los cielos a vista de su Padre y los Discípulos, como cuenta San Lucas y el cap. I de los Actos de los Apóstoles. Aquí había una Iglesia muy grande, la cual está toda destruida, vence las paredes como dos estados en alto: su forma y hechura era ochavada. Dentro de esta Iglesia hay otra capilla, también ochavada, su capacidad no es grande: cabrán doce o catorce personas. En medio de esta capilla está la piedra, sobre la cual estaba Cristo Señor nuestro cuando subió al cielo y dejó sus Divinas Plantas estampadas en ella.

Hoy día no se ve más que una, y es la del pie izquierdo, porque la del derecho se la han llevado los turcos al Templo de Salomón, habiendo para esto cortado la piedra.

Lo curioso es que entre los templetes que hay cerca del Domo de la Roca en la Explanada de las Mezquitas hay uno muy parecido exteriormente al del Monte de los Olivos y que, curiosamente, se le conoce como “Qubbat al-Miraj”, esto es, “Cúpula de la Ascensión”. Es igualmente octogonal, románico, y se dice que en aquel solar oró Mahoma antes de su ascensión celeste desde la piedra que cubre el Domo de la Roca.

Los templarios y cruzados utilizaron dicho templete como baptisterio y luego como iglesia, remontándose a su época la hornacina existente sobre la cúpula. ¿Quisieron los cruzados o templarios rememorar con esta Cúpula de la Ascensión el templete homónimo del Monte de los Olivos para sacralizar más toda esta zona como microcosmos sacro de Jerusalén..?

Por su parte Domingo Badía Leblich (Ali Bey) estuvo en Jerusalén en julio de 1807 y, disfrazado de musulmán, entró en el Domo de la Roca, y narra que la huella del pie derecho corresponde a Mahoma pero recoge otra tradición distinta a la de fray Antonio del Castillo: “En el momento de apoyarse el Profeta en la ‘Sàharara’ [la piedra central del Domo], la roca, sensible a la dicha de llevar tan santo peso, se bajó y como cera blanda recibió la estampa de su sagrado pie en su parte superior, hacia el borde del suroeste. Después han cubierto dicha huella con una especie de caja grande de hilo de metal dorado, trabajada de modo que no se ve la huella a causa de la oscuridad interior, mas a beneficio de una abertura practicada en la caja, se puede tocar la huella con la mano y se santifica uno pasando la misma mano por la cara y barba; prueba manifiesta de ser aquélla la estampa del pie del mayor de los profetas”.

Algo parecido contaba el obispo galo Arculfo respecto a las huellas de Cristo en Imbomón: El cilindro de bronce que protegía las “icnitas” de las pisadas de Cristo tenía una abertura “y a través del agujero abierto en él puede tomar el peregrino con sus manos extendidas alguna partículas del polvo sagrado”. Con el paso de los siglos la forma del pie izquierdo de la Ascensión está tan deteriorada por los besos, contactos de manos, rosarios y otros objetos, que está desfigurada plenamente la silueta.

Chateaubriand, en 1806, lo explica así: “Todos los viajeros han hablado de las huellas del Salvador, que todavía se conservan impresas en la peña. Actualmente no hay más que la del pie izquierdo, bien porque la otra se borró, bien porque la quitaron los musulmanes para colocarla en la mezquita de Omar [Domo de la Roca], lo cual me parece menos probable. Los fieles que vienen a adorar a Jesucristo en el sitio en que estuvieron sus pies, besan con fervor los últimos restos que dejó en la tierra hasta que vuelva al mismo sitio para juzgar a los hombres…

Después de tantos siglos sólo han visto una huella que todavía se reconoce, pero que ha sido desfigurada por la piedad de los fieles”. En 1828, Pedro María de Olive, traductor de Chateaubriand, aclaraba al respecto. “La piedra ha sido gastada en parte por el roce de los rosarios, de los anillos y de las medallas de los peregrinos”.

sábado, 19 de agosto de 2017

La Ascensión del Señor: orígenes de la capilla

La tradición cristiana piadosa plasmada por Eusebio de Cesárea dice que Santa Elena (247-329), la madre del emperador Constantino, mandó edificar en Jerusalén el Santo Sepulcro y la iglesia Eleona (“Ecclesia in Eleona” =en olivar) en el Monte de los Olivos tras su visita hacia el año 327 (al parecer realmente se construyó hacia el año 333 por mandato de Constantino. Medio siglo después la rica y piadosa matrona romana, Pomenia, cerca de Eleona patrocinó hacia el 378 la construcción de la iglesia de Imbomon (“Imbomon” =en la colina) dedicada a la Ascensión.

Y si en el Santo Sepulcro había una basílica adosada a la Anástasis dentro de una rotonda, en el Monte de los Olivos la basílica, un poquito apartada de La Ascensión era Eleona (de tres plantas y ábside sobre una gruta), y la planta circular correspondía a Imbomon. “Martyrium” y “Domus ecclesiae”, por tanto, para dos funciones religiosas y litúrgicas distintas. El mismo modelo se llevó a cabo en la iglesia de la Natividad de Belén (ca. 326 d.c), solo que allí la cabecera era un octógono y la iglesia tenía cinco naves.

Arculfo de Perigueux, obispo franco proveniente de Dordoña viajó a Palestina entre los años 679 y 682 y visitó los Santos Lugares de Jerusalén. En lo alto del Monte de los Olivos describió una iglesia circular abierto al cielo y con tres pórticos en el sur.

Dentro había un edículo (“un cilindro de bronce hueco de circunferencia grande”) que contenía las huellas de Cristo rodeadas de polvo que podían recoger los peregrinos cual reliquia ("la zona no percibe ninguna pérdida, y la tierra aún conserva la misma apariencia de estar marcada por la huella de pasos").

Arculfo testimonia que el interior de la iglesia, sin techo o bóveda, se encuentra abierto al cielo, y que tenía en su lado este un altar. “Así que de esta manera el interior no tiene bóveda con el fin de que desde el lugar donde las huellas divinas se vio por última vez, cuando el Señor fue llevado al cielo en una nube, ese hueco pueda estar siempre abierto y libre a los ojos de los que rezan al cielo”. Asimismo nos dice que había ocho lámparas dentro de La Ascensión.

Los persas de Cosroes destruyeron Imbomon, al igual que la mayoría de las iglesias de Jerusalén en el año 614, y el patriarca Modesto la reconstruiría. En 1152 los cruzados levantan una nueva iglesia de la Ascensión, esta vez octogonal y, en su centro, un templete igualmente octogonal en el que se encuentra la huella del pie esculpido en la roca.

El edículo es el que subsiste hoy día pero hay que tener en cuenta que los cruzados sólo alzaron el cuerpo principal con sus ocho columnas de mármol con capiteles finamente labrados probablemente de filiación borgoñesa. Los musulmanes superpusieron el tambor octogonal y cúpula de piedra, y quizás incluso tapiaron el cuerpo ochavado pues algunos opinan que los cristianos no colocaron los ocho lienzos. La puerta de acceso está al oeste.

Saladino conquista Jerusalén en 1187 y convierte el lugar en mezquita en 1198. Es durante el mandato de Saladino cuando se supone que se cierra el templete y se incorpora un mihrab en el interior. Y consiente que los cristianos oficien sus ritos en el día de la Ascensión, lo que sigue sucediendo hoy día pues el enclave continúa en posesión del “Waqf” Islámico de Jerusalén, siendo la única mezquita en la que se permiten rezos cristianos aunque sólo sea durante un día. El culto en este lugar ya está testimoniado por la peregrina gallega Egeria en el año 382.

Para que los cristianos pudieran visitar el edículo, Saladino optó por edificar una mezquita anexa en 1200. El edificio románico de la Ascensión quedó en ruinas a finales del siglo XV, y junto al muro este se construyeron casas y hasta establos. Se alzó una muralla octogonal que persiste hoy día.

En el interior del templete sigue estando el mihrab apuntado a La Meca y en el suelo se encuentra enmarcada una losa de piedra grabada con la huella del pie izquierdo de Cristo. La huella del otro pie se llevó al Domo de la Roca, según algunos peregrinos e historiadores.

sábado, 12 de agosto de 2017

Tierra Santa: el "boom" de los peregrinos chinos

Resultado de imagen de peregrinos chinos en tierra santaSegún las estadísticas israelíes, los peregrinos chinos ya han superado a los italianos. La Custodia de la Tierra Santa está llamando a religiosos del oriente para que los acompañen.

Sucede cada vez más a menudo por las estrechas calles de la Ciudad Vieja de Jerusalén, y ahora incluso lo confirman las estadísticas: los católicos chinos ya no son solo el rostro nuevo de los peregrinajes a la Tierra Santa, sino que se han convertido en una de las presencias numéricamente más significativas. Los datos oficiales sobre los primeros cuatro meses de 2017 indican un dato importante: de enero a abril, los visitantes que viajaron a Israel desde China (38.300) fueron más de los que viajaron desde Italia (31.600, número mayor al que se verificó en el mismo periodo del año pasado). 

En conjunto, los chinos se han convertido en la séptima nacionalidad de origen de todos los turistas que viajan a Israel y, sobre todo, aumentan vertiginosamente cada vez más: con respecto al año anterior se registró un 108% más de llegadas desde China, y se trata de una tendencia que continúa con estos ritmos desde hace ya algunos años. Claro, los datos ofrecidos por la Oficina central de estadística israelí se refieren a los turistas en conjunto. Y también es cierto que el aumento de la presencia de viajeros chinos es un fenómeno que se verifica en todo el mercado internacional del turismo. Pero también la "Franciscans Pilgrims Office" (que se ocupa específicamente de los peregrinajes) confirma el marco general: cada año, el número de grupos de chinos que pasan por los Santuarios de Jerusalén se duplica. 

Resultado de imagen de chinese tourism in holy landJustamente por este motivo la Custodia de la Tierra Santa está trabajando para ofrecer una asistencia pastoral específica a estas personas. Lo narra el último número de la revista bimestral "L’Eco di Terra Santa", que ha reunido los testimonios de algunos frailes chinos que acogen a los peregrinos. Por ejemplo fray Johannes: hace algunos años estudió en el "Studium Biblicum Franciscanum" y en febrero de 2016 fue llamado para que se instalara en la Tierra Santa. También trazó un perfil de los peregrinos chinos que encuentra por Jerusalén: la mayor parte tienen más de 50 años, con poco conocimiento de lenguas extranjeras, en muchos casos se trata su primer viaje al extranjero. «Por diferentes motivos —explicó a la revista de los franciscanos— en China no es posible inscribirse en una lista a la salida de la iglesia para inscribirse a un peregrinaje. Al contrario, los grupos se organizan de manera muy discreta, de boca en boca». 

La ambigüedad entre el viaje turístico y el peregrinaje en algunos casos crea dificultades. «La mayor parte de las veces —dice en el artículo fray Lionel, otro franciscano de la Custodia oriundo de Singapur— estos peregrinajes son guiados por mujeres chinas casadas con israelíes. No tienen ningún conocimiento de la fe cristiana y organizan las estancias como si fuera un viaje cualquiera. Una vez hablé con un señor de 80 años: había pasado 20 en la cárcel debido a su fe, e invirtió todos sus ahorros en este viaje. La guía nunca dejaba que el grupo tuviera tiempo para rezar en las iglesias: después de las explicaciones y de las fotografías, se veían obligados a partir inmediatamente hacia el siguiente lugar. Este hombre tuvo que ponerse necio y “luchar” para poder recitar el rosario en los santuarios». 

Justamente a partir de historias como estas nació dentro de la Custodia la urgencia de ocuparse más de la acogida de grupos de peregrinos que llegan desde el Oriente. Entre las iniciativas adoptadas están la «creación de becas de estudio destinadas a religiosos chinos para promover sus estudios en el “Studium Biblicum Franciscanum” —explicó a “L’Eco di Terra Santa”— y la invitación a nuestros hermanos de otras Provincias para que presten servicio en Jerusalén». Pero también nació una idea más ambiciosa, que, gracias al apoyo de la Misión Pontificia, de las Hijas de la Caridad de San Vincenzo de’ Paoli y a las ofrendas de muchos chinos de todo el mundo, está cobrando vida: abrir en Jerusalén una comunidad de religiosas chinas al servicio de los peregrinos. Como enviada de vanguardia, ya se encuentra desde hace algunos meses en la Ciudad Santa sor Anne, una monja china que ya vivió este mismo ministerio en Lourdes. «Las costumbres y las tradiciones en China son muy diferentes de las occidentales o de las del Medio Oriente —dijo a “L’Eco di Terra Santa”. Mi objetivo es unir ambas cosas: que la Biblia se vuelva algo vivo para estas personas y que su estancia aquí las renueve en la fe. Es una oportunidad de catequesis extraordinaria». 

sábado, 5 de agosto de 2017

La tumba de Zacarías

Resultado de imagen de tumba de zacarias. JerusalenEl profeta Zacarías tiene su tumba en el otro lado de la tumba de Absalón. Es la única estructura piramidal con la parte superior en el valle. Herman señaló que, a diferencia de la tumba de Absalón, la tumba de Zacarías está tallada en roca de la ladera y, sin embargo, totalmente alejada de la ladera de la montaña.

Más de 10 metros de altura, que data, como la Columna de Absalón, a la época del Segundo Templo con una preciosa fachada cubierta por pilares iónicos. Sólo la parte delantera está cuidadosamente cincelada: quien erigió este templo no encontró que valía la pena tomarse la molestia de seguir el hermoso trabajo en su parte posterior y los lados.

Los judíos reverenciaron a Zacarías que a lo largo de los siglos, que pidió ser enterrado lo más cerca posible al Templo. En un momento los judíos de Jerusalén ofrecieron elogios aquí y llegaban a la tumba de Zacarías para llorar la destrucción del Templo.

Un año Jerusalem sufrió de una terrible sequía. La leyenda cuenta que los árabes de la ciudad oraron a Dios, pero la lluvia no cayó. A continuación, enviaron una delegación a los habitantes judíos de Jerusalén, advirtiéndoles que si no podían hacer llover, que estarían en problemas muy profundos.

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De acuerdo con esta historia tantas veces repetida, los judíos en su tercer día hicieron una peregrinación a la tumba de Zacarías. Arrojándose en el suelo junto a la tumba oraban, luego caminó alrededor de ella siete veces mientras canta salmos. Por la tarde el cielo estaba negro. La fuerte lluvia, acompañada de truenos y relámpagos, cayó sobre la Ciudad Santa. Los judíos se salvaron, cisternas de la ciudad llenos de agua, y se reafirmó la santidad de la tumba de Zacarías.

Detrás de la capilla, el graffiti estaba rayado en las paredes por los miembros de la familia de judíos que fueron enterrados junto a la tumba de Zacarías, pero cuyas tumbas se perdieron cuando Allegro recibió la autorización de distancia. Sin embargo, dos lápidas han sido recientemente restauradas y se encuentran allí.

Sólo a unos pocos metros de la tumba de Zacarías, una puerta conduce a un complejo grande de enterramiento con varias cámaras interiores. Una antigua inscripción hebrea apenas legible, que se encuentra en el exterior del complejo, cuenta que los seis hijos de la familia sacerdotal Hezir están enterrados dentro. Y no es cualquier familia sacerdotal, ya que dice Herman: uno de los Rollos del Mar Muerto menciona que el Hezir actuaba en el templo en Yom Kipur.

Ariel Masovetzky

sábado, 29 de julio de 2017

El Santo Sepucro corre peligro de colapsar

Imagen relacionadaEl Santo Sepulcro corre el peligro de colapsar, si no se aplican medidas adecuadas para consolidar sus fundamentos inestables. La advertencia llega del mismo equipo de arqueólogos y expertos que han completado con éxito la restauración del Edículo (estructura que, dentro del santuario, contiene los restos de una cueva venerada al menos desde el siglo IV de nuestra era como la tumba de Jesús). Todo el complejo del Santo Sepulcro – ha declarado a National Geographic la arqueóloga griega Antonia Moropoulou, docente en la National Technical University de Atenas (NTUA) y coordinadora científica del proyecto de restauración que acaba de terminar – podría verse amenazada por “una falla estructural importante”. Y si esto ocurriese – ha añadido la arqueóloga griega, “no sería un proceso lento, sino más bien catastrófico”.

Las hipótesis alarmantes han tomado forma durante los estudios realizados en el Santo Sepulcro por el equipo de expertos encargados de la restauración del Edículo. Al terminar el trabajo, la investigación del equipo, comunicado a National Geographic, ha puesto de manifiesto que todo el complejo, cuya última restauración se remonta al siglo XIX, parece estar construido en gran parte sobre una base inestable de restos de estructuras anteriores, con un subsuelo atravesado por galerías y canales.

El santuario realizado por el emperador Constantino, construido sobre los restos de un templo romano anterior alrededor de lo que se veneraba como la tumba de Jesús, había sido parcialmente destruido por los invasores persas en el siglo VII, y luego por los fatimíes en 1009. La iglesia fue reconstruida en mitad del siglo XI.

Resultado de imagen de inauguración ediculoLos detalles técnicos del expediente, recogidos también gracias al uso del geo-radar y de cámaras robóticas, describen una situación alarmante en cuanto a la estabilidad del santuario, visitado cada año por millones de peregrinos y turistas, muchos de los pilares de 22 toneladas que sostienen la cúpula descansan sobre un metro y medio de escombros poco consolidados.

La restauración entorno al Edículo, que se celebró el miércoles, 22 de marzo, con una ceremonia ecuménica en la que estaba presente el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I – contó con la cooperación eclesial de las tres componentes que comparten la responsabilidad de la basílica (Patriarcado greco-ortodoxo de Jerusalén, Patriarcado armenio apostólico de Jerusalén y la Iglesia Católica, a través de la Custodia de Tierra Santa).

A la financiación de las obras también contribuyó el Rey de Jordan Abdullah II - que en abril el año 2016 envió como “beneficencia real” (Makruma) una donación personal sustancial para el proyecto - y el presidente palestino, Mahmud Abbas, con una “contribución personal”, el pasado octubre (véase Fides 18/10/2017). 

Ahora, el equipo griego que, después de la conclusión de los trabajos de restauración del Edículo, ha dado la alarma sobre la debilidad estructural del complejo, ha estimado que se necesitan al menos seis millones de euros para la realización de las obras necesarias para asegurar la basílica. El sábado 18 de marzo, un comunicado difundido por la Custodia de Tierra Santa ha informado de que “la Santa Sede ha asignado 500 mil dólares como contribución para comenzar la nueva fase de consolidación y restauración en el Santo Sepulcro. Esta contribución “será concedido después de que las comunidades titulares del Status Quo habrán establecido de mutuo acuerdo un comité especial”.

sábado, 22 de julio de 2017

La tumba de Absalón

Resultado de imagen de tumba de absalónAbsalón se rebeló contra su padre, el rey David y murió a través de un lanzazo. Aún así, su tumba es, con mucho, una magnífica estructura en el Paseo del Valle de Kidron debajo del Monte de los Olivos.
En 1952, un único rollo de cobre de 2.000 años de edad fue descubierto en el interior de una cueva cerca del Mar Muerto. Cuando el erudito británico John Marco Allegro lo tradujo años más tarde, se sorprendió al enterarse de que más de 100 toneladas de oro y plata, tesoros del Segundo Templo, habían sido ocultos en diferentes lugares. Uno de estos lugares, a su juicio, era la zona que rodea a la supuesta tumba del profeta Zacarías, en el valle de Cedron debajo del Monte de los Olivos de Jerusalén.

Unos años más tarde, Allegro dirigió una expedición al Valle de Cedrón - entonces bajo control jordano - en un intento de recuperar el tesoro escondido. La financiación de la expedición no era un problema, ya que se llevaría a cabo bajo los auspicios del tabloide Daily Mail de Gran Bretaña, y Jordania proporcionó los trabajadores y el transporte. Sólo había un problema: decenas de judíos estaban enterrados alrededor de la tumba. El problema se resolvió cuando el Reino de Jordania concedió a Allegro permiso para limpiar las tumbas.

Resultado de imagen de tumba de absalón. Valle cedrónMientras que él no descubrió ni un solo tesoro, encontró una cueva debajo del monumento a Zacarías. Los pasos que conducen hacia y desde la cueva llevaron a los arqueólogos Boaz Zissu y Avraham Tendler más tarde a suponer que la cueva era en realidad una cripta: al parecer de una iglesia que los primeros cristianos habían construido junto a la tumba de Zacarías.

Excitado por la historia de la aventura de Allegro, otros tomaron un paseo por la tarde en el valle de Cedron. Acompañados por el guía turístico Danny Herman (Danny, el buscador), cuya experiencia como arqueólogo imparte una dimensión extra añadida a nuestro paseo.

Empezamos en un punto de observación al otro lado de la carretera desde la pared oriental de la ciudad vieja. A partir de aquí, apareció una vista maravillosa de las antiguas tumbas y la Iglesia resplandeciente de Santa María Magdalena, que se elevó por encima del valle.

Debajo y hacia la derecha, al final de una hilera de casas en el barrio de Silwan, había un edificio de una planta en forma de cubo que, al mismo tiempo, estaba coronado por una pirámide. La leyenda cuenta que esta es la tumba de la hija del faraón, el único de muchas esposas del rey Salomón que clasificado una mención específica en la Biblia. Tal vez recibido este tratamiento especial porque ella trajo la ciudad cananea de Gezer como su dote.

Resultado de imagen de tumba de absalónA continuación, se bajan escalones hasta la tumba de Absalón, con mucho, la más magnífica estructura en el valle del Cedrón. Son 22 metros de altura, cuya parte inferior estaba cavada en la roca, independiente de la pendiente que está detrás. Columnas y capiteles semi-decoran la parte inferior masiva del monumento, que se distingue por una tapa redonda que termina en un punto largo y delgado.

La Biblia nos dice que durante su vida Absalón, tercer hijo del rey David, "había tomado un pilar y erigido en el valle del Rey como un monumento a sí mismo ... El lo llamó columna de sí mismo, que se llama Monumento de Absalón, hasta hoy." [2 Samuel 18:18]. A pesar de este hecho las fechas del santuario se remontan al final del período del Segundo Templo - casi un milenio después de Absalón se rebeló contra su padre y fue atravesado por una lanza por el capitán del Rey: la tradición sitúa el monumento aquí, identificando el valle del Cedrón con el Valle del rey.

En siglos anteriores, los transeúntes de todas las religiones tirarían piedras en la estructura gigantesca de Absalón. De hecho, los musulmanes que temen al rey David, casi lo cubrieron con rocas. Se dice que los padres judíos traerían descendencias desobedientes al monumento casi oculto, señalar las piedras, y advertirles que "esto es lo que sucede con los niños que se comportan mal con sus padres."

Las barras de hierro bloquean la entrada a una estructura en un lado de la tumba de Absalón. Descubierto en 1924, y considerado por algunos como la tumba del siglo noveno B.C.E. Rey Josafat, contiene varias cámaras y un dintel espléndidamente ornamental.

Ariel Masovetzky

sábado, 15 de julio de 2017

Jordania también es Tierra Santa

Prácticamente todos los cristianos asociamos Tierra Santa con Israel, y es que entre Galilea y Jerusalén ocurrió prácticamente toda la vida conocida de Jesús. Por ello los peregrinos nos olvidamos injustamente de su vecina Jordania, a la que en los Evangelios se la denomina como la tierra “al otro lado del Jordán”, la Transjordania. Os contamos algunos ejemplos de los lugares santos que tiene (por orden cronológico según aparecen en la Biblia):

La cueva de Lot. Frente al Mar Muerto, en una pared rocosa cerca de la orilla, el peregrino que recorra Jordania siguiendo las huellas de la Biblia y del cristianismo primigenio podrá encontrarse con una grata sorpresa: la cueva de Lot. Los cristianos han venerado este lugar como lugar santo desde los inicios del cristianismo. La prueba más evidente son las ruinas, en aceptable estado de conservación, de una iglesia bizantina construida junto a la cueva.


Madaba/Monte Nebo. Durante el período bizantino, Madaba experimentó un importante desarrollo. En esa época, entre los siglos V y VII después de Cristo, se construyeron numerosas iglesias cuya principal característica eran los suelos cubiertos por complejos y ricos mosaicos. El mapa de Madaba es una parte del mosaico que cubre el suelo de la iglesia bizantina/ortodoxa de San Jorge y es la representación cartográfica más antigua de Jerusalén y de Tierra Santa que se conserva (siglo VI).

Muy cerca de Madaba se encuentra el monte Nebo, el pico desde el cual Moisés contempló la tierra prometida que se le había negado al final de sus días y donde los franciscanos restauraron a comienzos del siglo XX una maravillosa iglesia bizantina y sus mosaicos del siglo VI. La Orden de San Francisco sigue custodiando el lugar, lo cual explica el perfecto estado en el que se encuentra el enclave.



Betania de Transjordania: lugar del bautismo de Jesús. Poco antes de desembocar en el Mar Muerto nos encontramos en la parte donde Juan Bautista bautizaba y donde bautizó al mismo Hijo de Dios. Israel y Jordania se disputan el punto exacto, pero las evidencias arqueológicas y la tradición parecen dar la razón a los jordanos. La misma iglesia de San Juan Bautista (siglo V) con su escalera que desciende hasta un afluente del Jordán indica que ya entonces los peregrinos la usaban para ser bautizados allí. 



Maqueronte, el final de Juan el Bautista: Esta fortaleza fue originalmente construida por Herodes el Grande como puesto militar. A su muerte pasó a manos de su hijo Herodes Antipas cuya impiedad y lujuria condujeron al martirio de San Juan Bautista. Barrida del mapa por las tropas romanas durante la primera guerra judeo-romana, actualmente es un páramo cuyas pocas columnas recuerdan un pasado esplendoroso pero cruel y efímero.



Pella: una de las ciudades de la Decápolis de la cual poco queda. Tuvo una gran importancia para las primeras comunidades cristianas del siglo I ya que acogió a los cristianos que huyeron de Jerusalén con las guerras judeo-romanas. 



Petra: La joya de Jordania tiene un pasado cristiano que se obvia. A partir del siglo IV se convierte oficialmente al cristianismo y gran parte de sus asombrosas tumbas horadadas y talladas en sus montañas se transformaron en iglesias (la más famosa es la conocida como El Monasterio).

Arriba, Petra, en la imagen más conocida. Abajo, tras subir novecientos peldaños desde el valle, el autor de este reportaje ante la zona conocida como El Monasterio.

Más al sur de Petra seguimos los caminos de los eremitas de Wadi Rum, el desierto de singular belleza con sus descomunales formaciones rocosas.




Jerash/Gerasa: No hay palabras para describir la belleza de esta ciudad, antaño miembro de la Decápolis y que tuvo su máximo esplendor durante el dominio de Roma. Debido a su excelente estado de conservación se le conoce como la Pompeya asiática. Entre los siglos IV y VII albergó una importante comunidad cristiana que construyó más de trece iglesias, incluyendo la catedral cuyos restos aun se pueden visitar.


Gonzalo de Alvear

sábado, 8 de julio de 2017

Denominaciones cristianas en Tierra Santa

¿Sabes cuáles son las 14 Iglesias cristianas que trabajan en Tierra Santa?Es necesario poner un pie en el Santo Sepulcro, que se encuentra en el corazón de la ciudad vieja de Jerusalén, considerado un lugar santo por la mayoría de los cristianos, para darse cuenta que esta Iglesia es un entretejido de comunidades diversas. Comunidades que se yuxtaponen una a otra, cada una con su color, su rito, su liturgia y su tradición. 

Como escenario de los acontecimientos más trascendentales de la historia sagrada como se describen en los escritos sagrados cristianos, la tierra de Israel se distingue por su rica tradición cristiana. Un gran número de lugares fueron santificados en la memoria histórica y religiosa, y más tarde usándolos como lugares sagrados de peregrinación.

Más allá de los hechos, personajes y lugares santos, fue la comunidad cristiana local la que preservó la continuidad y la memoria de 2000 años de cristianismo. Las numerosas confesiones cristianas, tan representativas del cristianismo en Oriente Medio, hacen de la Iglesia de Jerusalén un museo antropológico, teológico y litúrgico. Esta variedad transforma la Tierra Santa en una obra impresionante de distintos tipos de experiencias religiosas. Por ejemplo, en la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén seis cultos alaban al Señor bajo un mismo techo, y lo hacen al mismo tiempo en latín, griego, armenio, copto, siríaco y en el lenguaje de la Etiopía antigua.

La Iglesia Católica Romana en Medio Oriente es conocida como la "Iglesia Latina," a la manera del lenguaje de la oración en el pasado. Durante las cruzadas, los católicos construyeron nuevas iglesias, algunas de las cuales permanecen intactas. Estas incluyen la Iglesia de Santa Ana (de acuerdo a la tradición, el lugar de nacimiento de la Virgen María), y la más importante, la Iglesia del Santo Sepulcro, en el corazón de la ciudad vieja de Jerusalén. En el siglo XIV, la orden franciscana llegó a Tierra Santa. Los frailes franciscanos renovaron y construyeron lugares sagrados y el Papa les confió la custodia de la Tierra Santa. Los franciscanos rescataron lugares sagrados del olvido y, después de excavar y revelar vestigios del pasado, construyeron templos como la monumental iglesia en Nazaret en el sitio de la anunciación y la iglesia construida sobre la casa de Pedro. En el siglo XIX, el primer patriarca latino se asentó en Jerusalén y, con la ayuda de docenas de comunidades de monjes e instituciones católicas, llenó la Tierra Santa con más iglesias, monasterios, instituciones y casas de huéspedes. Junto con la población de figuras religiosas de todo el mundo (por ejemplo franceses, italianos…), la población árabe-católica ganó fuerza en la Tierra Santa y creó la sorprendente y fascinante liturgia latina en árabe (como las interpretaciones de los himnos latinos de Tomás de Aquino en la procesión del Corpus Christi). Además de la población árabe-católica en los pueblos y ciudades de Israel, la Iglesia Católica está representada en Israel por tres organizaciones: la orden franciscana, el patriarcado latino y la nunciatura apostólica. Las dos primeras realizan las procesiones y ceremonias, así como las fiestas católicas, siguiendo el calendario gregoriano cristiano y con la participación de locales y peregrinos de alrededor el mundo. Algunas de las más famosas son la procesión de Domingo de Ramos, en la que decenas de miles de creyentes agitando hojas de palma marchan desde el Monte de los Olivos hacia la ciudad vieja gritando "hosanna".

En Tierra Santa, el número de miembros de las Iglesias Orientales Católicas es mayor que el número de miembros de la iglesia católica latina. Aunque todos se someten al papado, estas comunidades católicas tienen distintos rituales y patrimonios culturales: griegos-católicos, maronitas-católicos, armenios- católicos, sirios-católicos, etc. Las ceremonias católicas durante Semana Santa de acuerdo a la tradición ortodoxa oriental ofrecen una emocionante oportunidad de experimentar las vacaciones de forma diferente.

Resultado de imagen de iglesia ortodoxa griega en jerusalemLa Iglesia Ortodoxa Griega ha tenido una presencia continua en la Tierra Santa durante 1700 años, desde el siglo IV de la era cristiana, como descendiente directa de Santiago (el hermano de Jesús), el primer obispo de Jerusalén. Está capitaneada por el patriarca ortodoxo de Jerusalén, junto a docenas de monjes miembros de la “fraternidad del Santo Sepulcro". El patriarcado, que se encuentra junto a la iglesia del Santo Sepulcro, está a cargo de docenas de comunidades árabes ortodoxas, decenas de monasterios y lugares sagrados, y de un gran número de peregrinos que vienen de todo el mundo ortodoxo. El predominio de la iglesia ortodoxa es reconocido a través de sus muchos derechos sobre los lugares sagrados, que le otorgan un estado de prioridad incluso en las ceremonias conjuntas de todas las denominaciones.

La Iglesia Ortodoxa celebra sus oraciones, ceremonias y fiestas según la tradición bizantina y de acuerdo con el calendario cristiano juliano, que es 13 días más corto que el calendario gregoriano utilizado en Occidente. El calendario ortodoxo tiene muchos días festivos, incluidos algunos que son muy excepcionales y animados, que se celebran en presencia del patriarca de Jerusalén y masas de peregrinos, como por ejemplo la procesión nocturna a la tumba de María en agosto, el descenso para tirar la cruz en el río Jordán en la fiesta de Teofanía en enero, y la más famosa, la ceremonia del fuego sagrado el Sábado Santo.

Resultado de imagen de iglesia ortodoxa rusa en jerusalemHay otras iglesias nacionales ortodoxas que también están presentes en Tierra Santa y reciben su autoridad del patriarca ortodoxo griego de Jerusalén: la Iglesia Ortodoxa Rusa y la Iglesia Ortodoxa Rumana. La Iglesia Rusa es especialmente prominente y posee iglesias y monasterios a lo largo y ancho de Jerusalén. Cuenta con monjes y monjas y peregrinaciones masivas. Los días de fiesta, las procesiones y los exaltados himnos religiosos enriquecen el mosaico litúrgico de la Tierra Santa.
Iglesias Ortodoxas Orientales (Iglesias no Calcedónicas)

Las iglesias orientales son aquellas que aceptaron las decisiones de la Iglesia hasta principios del siglo IV pero rechazaron las decisiones del Concilio de Calcedonia en el año 451. Estas iglesias mantuvieron tanto una existencia como instituciones independientes, mientras preservaron otras tradiciones e idiomas únicos. Han estado presentes en Jerusalén y en otros lugares de Tierra Santa: sus derechos a realizar rituales y a tener una presencia en los lugares sagrados son reconocidos internacionalmente y constituyen un pintoresco y fascinante complemento a la Tierra Santa.

La Iglesia Armenia Ortodoxa. Los armenios fueron los primeros en aceptar el cristianismo como religión nacional y existen evidencias de una presencia armenia permanente en Jerusalén desde el siglo IV hasta la fecha. Aparte de la iglesia madre en Armenia, la Iglesia Armenia en Jerusalén tiene un patriarcado independiente que está a cargo de los bienes armenios y de sus amplios derechos sobre los lugares sagrados. La catedral adornada, el monasterio armenio y sus alrededores forman su propio barrio en la ciudad vieja de Jerusalén. Las ceremonias excepcionales de esta Iglesia se celebran gloriosamente en la catedral armenia y en los sitios santos de acuerdo a derechos de tiempos inmemoriales, utilizando el idioma armenio y la escritura antiguos. Entre los aspectos singulares de la comunidad armenia se encuentran las fiestas de Navidad armenia que tienen lugar en Belén en una fecha excepcional – 18-19 de enero – pero sólo en la Tierra Santa.

Resultado de imagen de iglesia copta en jerusalemEstas tres Iglesias orientales representan las antiguas tradiciones cristianas. Los coptos representan a los cristianos del valle del Nilo, los sirios a los cristianos de habla siríaca del este, y los etíopes al primer país cristiano en África – Etiopía. A la cabeza de estas Iglesias se encuentran arzobispos que tienen su sede en Jerusalén y que rinden informes a los patriarcas fuera de la Tierra Santa, en Alejandría, Antioquía (hoy en día Damasco) y Addis Abeba respectivamente. Aunque el número de locales no suma más que varios miles, la presencia colorida de estas denominaciones se siente en las calles e iglesias, especialmente en los días de fiesta más importantes. El canto "ha resucitado" se escucha en Jerusalén en idiomas antiguos, incluyendo el copto (la lengua de Egipto antes del árabe), siríaco (dialecto arameo) y la lengua de la Etiopía antigua, Ge'ez.
Iglesias Protestantes

Imagen relacionadaLas Iglesias Protestantes llegaron a Tierra Santa en el siglo XIX. La primera gran iniciativa fue la de las iglesias anglicana y luterana, que trabajaron juntas durante varios años bajo un obispado único en Jerusalén. Más tarde, cada una estableció iglesias e instituciones educativas y de atención de salud entre otras. Aparte de la construcción en ciudades a lo largo y ancho de Israel, existen la Catedral de San Jorge y la Catedral de San Jorge Mártir que se construyeron y sirven al arzobispo anglicano de la Tierra Santa, y las monumentales iglesias luteranas en el Monte de los Olivos (Augusta Victoria) y cerca de la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén. Pequeñas congregaciones locales fueron formadas en las dos iglesias (junto con las congregaciones de habla inglesa, alemanas, suecas, danesas y finlandesas), encabezadas por un obispo árabe. Uno de los más famosos lugares de Tierra Santa para los protestantes es la Tumba del Jardín, identificada por los anglicanos como el lugar de la sepultura de Jesús. La Tumba del Jardín se ha convertido en un lugar muy importante para la oración y la meditación de peregrinos protestantes.

Otras Iglesias Protestantes como la Iglesia de Escocia, la Iglesia Bautista, otros edificios construidos y lugares de culto, e instituciones protestantes están involucrados en la organización de apasionantes encuentros religiosos como la fiesta evangélica de los tabernáculos en Jerusalén todos los años.

https://www.holyland-pilgrimage.org/

sábado, 1 de julio de 2017

La escalera "inamovible" del Santo Sepulcro

En la ventana derecha de la fachada principal de la Iglesia del Santo Sepulcro reposa una escalera. La llaman “la escalera inamovible”. Pocas veces desde 1757 ha sido movida.

Alguien trató de robarla en 1981, y fue detenido de inmediato por la policía israelí; en 1997, un bromista logró esconderla por varias semanas, hasta que fue descubierta y devuelta a su sitio; y un grupo de obreros tuvo que moverla en 2009 para al levantar unos andamios para reparar el campanario. 

De hecho, la escalera ha estado allí, fija, desde mediados del siglo XVIII ¿por qué?

Como la mayoría de los lugares y templos de Tierra Santa, la Iglesia del Santo Sepulcro es lugar de culto de numerosas y diversas confesiones cristianas. 

En el siglo XVIII, durante el reinado del sultán otomano Osman III, se firmó forzosamente el Acuerdo del Status Quo: amén de dividir Jerusalén en cuadrantes, el sultán también decretó que quienquiera que controlase cierta área en el momento, la controlaría indefinidamente. Pero si múltiples grupos tenían cierta autoridad sobre cierto sitio, debían acordar entre todos, por unanimidad, cualquier cambio efectuado en el sitio, por mínimo que sea. 

Si bien este decreto se mostró útil a la hora de evitar imposiciones de unos grupos sobre otros, también ha hecho imposible el adecuado mantenimiento de varios de estos sitios de peregrinaje: a no ser que todas las partes estén absolutamente de acuerdo, no hay nada que se pueda hacer.

Resultado de imagen de la escalera del santo sepulcroEsto explica hasta cierto punto el por qué la escalera no se ha movido desde entonces. 

Actualmente, seis grupos cristianos tienen derechos sobre el templo, y ya nadie tiene muy claro a quién pertenece ni esa cornisa, ni la ventana en la que se apoya la escalera ni a quién pertenece la escalera misma. Algunos señalan que es de la Iglesia Armenia Apostólica.

Sin embargo, la escalera tiene hoy, además, un significado anexo. Durante su visita a Tierra Santa a mediados de la década de los sesentas del siglo XX, el papa Paulo VI vio con dolor cómo la escalera, que si bien ha sido hasta ahora un símbolo del Acuerdo del Status Quo, también se había convertido en un triste testimonio de las escandalosas divisiones entre cristianos. Así, y tomando en cuenta que la Iglesia Católica Romana es uno de los seis grupos con poder de veto y voto sobre cualquiera de los cambios a realizar en el templo, decretó que la escalera no se moviese hasta que las divisiones entre cristianos no se resolviesen.

sábado, 24 de junio de 2017

Escavaciones donde estuvo el Arca de la Alianza

A partir del mes de agosto comenzarán las excavaciones arqueológicas en uno de los pocos lugares bíblicos importantes que quedaban sin estudiar, y donde fue venerada durante dos décadas el Arca de la Alianza. Se trata de Kiryat-Yearim, un enclave de Judea situado a 13 kilómetros al oeste de Jerusalén en tiempos de los jueces y del Rey David, en torno a la colina donde hoy se alza el monasterio de Deir El-Azar.

Los trabajos arqueológicos serán dirigidos por Israel Finkelstein, de la Universidad de Tel Aviv, y Christophe Nicolle y Thomas Römer, del Colegio de Francia.

“El lugar es importante por varias razones”, explicó Finkelstein a "The Times of Israel": “Es un lugar grande y central en las colinas de Jerusalén que hasta ahora no había sido estudiado. Tal vez sea el único sitio clave de Judea que no ha sido sometido a una excavación arqueológica sistemática”.

El monasterio que hay allí actualmente fue construido en el siglo XX y está consagrado a Nuestra Señora del Arca de la Alianza. Se alza sobre las ruinas de un edificio bizantino y se cree que el terreno está relativamente poco alterado por las intervenciones a lo largo de los siglos.

E incluso es probable que, enterrado, pueda existir un antiguo templo, cuyo descubrimiento aportase a los expertos nuevos datos sobre el culto judío en tiempos del Rey David.

En los capítulos 4 a 6 del primer libro de Samuel se cuenta la derrota de Israel a manos de los filisteos, quienes se apoderaron del Arca y la tuvieron consigo siete meses, cuando se la devolvieron: “Fueron, pues, los habitantes de Kiryat-Yearim y subieron el arca de Yahveh, llevándola a la casa de Abinadab, sobre la colina, y consagraron a su hijo Elazar para guardar el arca de Yahveh. Y pasó mucho tiempo después que fue el arca depositada en Kiryat-Yearim, esto es, veinte años, y toda la casa de Israel suspiró en pos de Yahveh” (I Sam 7, 1-2).

Esa colina donde vivía Abinadab es la que ocuparía ahora el monasterio. Allí se conservó hasta que el Rey David decidió llevarla a Jerusalén, y por tanto tuvo que ser un lugar sagrado: “El lugar donde estuvo el Arca de la Alianza no pudo ser un campo o bajo un árbol, tuvo que ser un importante lugar de culto”, dice Finkelstein. A partir del verano se verá si aparecen sus restos.

sábado, 17 de junio de 2017

Una noche en el Sepulcro

Imagen relacionadaQuedan pocas fechas para la Semana Santa y los cristianos de Jerusalén, y del resto del mundo, están de enhorabuena. El sepulcro en el que Cristo fue enterrado hace 2000 años luce, por fin, un aspecto renovado. El andamiaje que sostenía el edículo, desde el terremoto de 1927, ha desaparecido y el rosado y beige originales de las paredes, ennegrecidos durante décadas por las velas de los peregrinos, lucen como el primer día. 

Católicos, ortodoxos y armenios se han puesto de acuerdo, por una vez, para devolver la dignidad que merece el lugar más importante del cristianismo. Una colaboración atípica que deja atrás peleas bochornosas como la de 2008, protagonizada por armenios y greco-ortodoxos durante una procesión, o la curiosa escalera de madera, que descansa desde el siglo XIX en el alféizar de una ventana sin que pueda ser movida hasta que todas las confesiones se pongan de acuerdo. 

Si hay un lugar para los cristianos único en el mundo, ese es el Santo Sepulcro. Un imán para peregrinos de los lugares más remotos y un caramelo por el que se han peleado casi todos los pueblos de la tierra. Se podría decir, por tanto, que Tierra Santa es especial, que Jerusalén lo es más, si cabe, pero que el lugar en el que Cristo resucitó no tiene comparación. En el año 2015, tuve la suerte de pasar, junto a un puñado de peregrinos, una noche encerrado en la Iglesia de la Resurrección. Esta fue mi experiencia: 

Son las siete y veinte de la tarde en Jerusalén. El sol ha caído cuando un muecín llama a la oración. Un grupo de chicas españolas corre por las callejuelas del barrio cristiano, mientras los tenderos recogen sus bártulos. Apenas restan diez minutos para que la familia musulmana encargada desde hace siglos de echar el cierre a la Iglesia del Santo Sepulcro haga lo propio un día más. Saltando de escalón en escalón, las jóvenes se impacientan por llegar a tiempo a la basílica. El grupo espera pasar la noche en el lugar más sagrado del cristianismo y vivir de cerca la espiritualidad que este irradia.

En la explanada que hay frente al templo, un puñado de peregrinos se prepara para contemplar la ceremonia de clausura. En el interior, los representantes de las distintas confesiones encargadas de la basílica esperan a que el reloj marque las siete y media. Seis de las jóvenes llegan a tiempo y consiguen entrar. Sin embargo, el grupo no está completo. Tres integrantes se han retrasado lo suficiente como para quedarse fuera. El musulmán se dispone a iniciar la peculiar liturgia cuando un ortodoxo despistado grita para que no cierren todavía. A un lado, en la calle, la Policía israelí acompaña los flashes de los curiosos allí congregados. Al otro, un grupo reducido de peregrinos espera junto a una miscelánea de monjes, sacerdotes y seminaristas ataviados con vestimentas de lo más variopintas.

El carcelero musulmán se sube a una escalera de madera y echa el cerrojo. De allí nadie podrá salir, ni entrar, hasta que sean las cuatro y media de la mañana del día siguiente. Da la vuelta a la llave e introduce por una pequeña ventana que se abre en la puerta principal la escalera en la que estaba subido. En el interior, un franciscano recoge el testigo y la coloca a modo de tranca. El templo queda clausurado. Armenios y ortodoxos vuelven a sus espacios reservados dentro de la basílica. El representante católico, un fraile franciscano, se acerca a los peregrinos y les comenta las estrictas normas que deben seguir. Las jóvenes levantan su "campamento", de bolsas con bocatas y termos de café, en unos bancos apilados junto a la capilla de la Custodia.

Han pasado veinte minutos desde el cierre del templo y, por sorpresa, aparece el musulmán que poco antes había protagonizado la ceremonia de clausura. Pregunta por el encargado franciscano, pero nadie sabe dónde está. Un minuto después, un armenio de barba blanca y sotana negra trae consigo a las tres jóvenes que no habían conseguido entrar. Están emocionadas y comentan al resto la aventura que han vivido para llegar hasta allí, atravesando pasillos secretos y escaleras de emergencia. Por fin, el grupo vuelve a estar completo. Ha transcurrido una hora y el hambre empieza a hacerse notar. Una peregrina saca un bocadillo y el resto sigue su ejemplo. Comen sentadas sobre un escalón, con el debido respeto al lugar en el que se encuentran. Una mujer alemana reparte café. En esta improvisada cena, a escasos metros del Santo Sepulcro, los peregrinos se sumergen en profundas conversaciones sobre la vida de Jesús.

Cuando termina el refrigerio, el grupo se dispersa por las diferentes estancias de la basílica. Algunos aprovechan para rezar sobre la losa en la que fue depositado el cuerpo de Cristo, y otros suben al Calvario para rememorar La Pasión del Señor. A las once menos cinco, una procesión de monjes ortodoxos, armados con incensarios de todos los tamaños, recorre el templo de arriba a abajo. Los peregrinos se tienen que ir cambiando de sitio, si no quieren ser arrollados por la fuerza de unos barbudos que no están dispuestos a que nadie estropee un ritual con demasiados siglos de historia. De la capilla de los franciscanos sale un fraile y deja las puertas abiertas para que el oriental inciense el pilar de La Flagelación que custodian los católicos. Al salir de la capilla, el monje balancea el artilugio ante el franciscano en señal de respeto.

Son las once en punto de la noche y el edículo queda cerrado hasta el día siguiente. Frente al lugar exacto de la tumba de Cristo, los ortodoxos inician una liturgia en la que cantan monodias un tanto repetitivas. A partir de ese momento, queda prohibido cruzar por delante bajo pena de llevarse el grito de un monje con coleta. Al mismo tiempo, en la parte alta del templo, en un lugar al que no tiene acceso el visitante, otro grupo de monjes arranca una ceremonia en la que entonan cánticos durante cerca de dos horas. Para que todo se complique un poco más, en la capilla de los franciscanos, los católicos inician, con las puertas abiertas, el rezo de vísperas. Se produce, entonces, un duelo sagrado de melodías orientales y latinas que transportan al espectador a un increíble espectáculo de belleza.

A la una de la mañana, en la capilla del Calvario, un monje ortodoxo da matillazos a una madera que hace las veces de despertador. Tres de las peregrinas se encuentran en la capilla de la Invención de la Cruz, el punto más profundo de la basílica y donde según la tradición se descubrió la cruz de Cristo. Una de las jóvenes inicia en voz alta la lectura de La Pasión. Cada versículo retumba en las paredes con una solemnidad verdaderamente conmovedora. A esa hora, el Calvario está tranquilo. Una joven genuflexa medita con el crepitar de las velas como banda sonora. Bajo el monte en el que se crucificó a Jesús, un muro acristalado muestra cómo se rasgó la tierra después de su muerte. La roca, que todavía hoy sorprende a los científicos, tiene una línea de rotura que va de arriba abajo, algo que descartaría un origen sísmico.

La noche avanza lentamente, ya solo queda una hora para que las puertas de la basílica se vuelvan a abrir. El sueño hace mella en los peregrinos y algunos aprovechan para echar una cabezada sobre unos bancos. A las cuatro de la mañana, los armenios toman el control del Santo Sepulcro e inician sus rezos. Uno de ellos, que resulta ser el que consiguió que las chicas pudieran acceder al templo, invita al grupo de católicos a participar de su liturgia. Los cánticos, que derrochan una energía sorprendente para la hora que es, se intercalan con rezos ininteligibles. Las agujas del reloj marcan las cuatro y media de la mañana. El templo vuelve a abrir sus puertas y los peregrinos se despiden. Están cansados, pero contentos de haber tenido la suerte de pasar la noche en el mismo lugar en el que Cristo murió y resucitó.

Juan Cadarso

sábado, 10 de junio de 2017

La línea del tiempo de Saxum

La línea del tiempo de Saxum recoge los principales hechos de la Historia de Salvación situando al espectador espacio-temporalmente en el Antiguo y Nuevo Testamento.

Los paneles que forman la línea del tiempo interrelacionan los sucesos principales del pueblo elegido con los más importantes acontecimientos históricos. Además, aparecen las principales profecías relacionadas con la vida del Señor y su correspondencia con un lugar concreto y con una cita del Nuevo Testamento.

La línea abarca los años antes de Abraham hasta el nacimiento del Redentor, destacando especialmente el período posterior a Moisés. De esta manera, el visitante puede crear un diálogo narrativo entre el Antiguo y el Nuevo Testamento.

El mapa que cubre toda la primera planta del Saxum Visitor Center completa la experiencia. 

Sobre el suelo de piedra de Jerusalén, un gran mapa grabado abarca desde el delta del Nilo, hasta el desierto del este, y desde Tiro en el norte hasta el sur de la Península Arábiga. 

Sobre ese mapa se superponen las rutas y lugares de dos grandes patriarcas de Israel (Abraham, Moisés), y de Jesucristo.

Con la combinación de la línea del tiempo y el mapa de piedra que se encuentra en Saxum, el visitante puede fácilmente situar los lugares donde anduvo Jesucristo y relacionarlos con los pasajes proféticos o hechos recogidos en el Antiguo y Nuevo Testamento.

sábado, 3 de junio de 2017

El pozo de Sicar, donde estuvo Jesús

«Tenía que pasar por Samaria. Llegó, pues, a una ciudad de Samaria, llamada Sicar, junto al campo que dio Jacob a su hijo José. Estaba allí el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta. Vino una mujer de Samaria a sacar agua. Jesús le dijo: Dame de beber. Sus discípulos se habían marchado a la ciudad a comprar alimentos» (Jn 4, 4-8).

El pozo de Sicar está en el interior de una iglesia ortodoxa rusa de grandes proporciones, a la entrada de Nablus. Poco antes de llegar al pueblo se alcanza a ver ese templo desde la carretera. Está cerca del campo de refugiados de Balata. Entrando en la iglesia, al fondo, se desciende por unas escaleras. El pozo está en un nivel más bajo de tierra: hay que tener en cuenta que el lugar se ha ido rellenando con el paso de los siglos. También la altura del suelo ha subido a causa de los despojos que han ido dejando las sucesivas guerras. 

La iglesia actual fue edificada sobre otras más antiguas que había en el lugar. En los primeros siglos se construyó una iglesia bizantina. En la época cruzada se levantó otra. La actual es de 1907. La donó Rusia, pero tuvieron que detenerse los trabajos de construcción en 1917 a causa de la Revolución Bolchevique. La iglesia pudo ser completada recientemente, en 1998. 

«Entonces le dijo la mujer samaritana: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana? Pues no se tratan los judíos con los samaritanos» (Jn 4, 9). En efecto, durante muchos siglos las relaciones entre judíos y samaritanos han sido muy distantes. En el año 926 a. C., las tribus del norte se rebelaron contra el Rey Roboam, hijo de Salomón. De aquí surgieron dos reinos: el del norte, con su capital en Siquem, y el de Judá en el sur, con su capital en Jerusalén. En el año 875 a. C. el rey de Israel, Omrí, traslada la capital a la ciudad de Samaria. En el año 722 a. C., los asirios conquistaron las diez tribus del reino de Israel. El pueblo original fue al exilio y fue reemplazado por foráneos, a quienes se les dio cierta instrucción religiosa similar a la judía. Aunque el pueblo samaritano —procedente de esta mezcla— reconocía la Torá, fue despreciado por el pueblo judío. 

En los siglos V y VI, bajo los bizantinos, los samaritanos eran más de trescientos mil. El bajón dramático hasta la actualidad —de unos pocos centenares— se debe en parte a la matanza de más de cincuenta mil en la rebelión del año 529 contra Justiniano. 

Actualmente los samaritanos en Tierra Santa apenas superan el número de seiscientos. Fueron expulsados del judaísmo por Esdras y Nehemías en el siglo V a. C. Desde entonces no han reconocido el Templo de Jerusalén, y han establecido su santuario en el monte Garizín. Este es para ellos el lugar más sagrado de la tierra. Solo aceptan a Moisés como único profeta y no admiten la tradición oral del Talmud. Tampoco reconocen como sagrados los libros de los Profetas. Se guían exclusivamente por los cinco libros de la Torá o Pentateuco. Utilizan un código llamado Hillukh que trata de aplicar la Torá a la vida social. Sus costumbres se mantienen judías. Conservan, por ejemplo, el rito de la Purificación de los pecados por medio de las cenizas de una vaca roja. Este rito lo abandonó el judaísmo con la destrucción del Templo, hace dos mil años. También el día de la Pascua ofrecen en sacrificio muchos corderos a la vez. Pueden sacrificar unos treinta a la vista del pueblo. Es el único lugar del mundo donde se sacrifican corderos según la antigua tradición judía.

Debido a la reducida población de que disponen, a su endogamia, y a la negativa que muestran para aceptar conversos, los samaritanos han tenido problemas de enfermedades genéticas. Solo en tiempos recientes han aceptado que los hombres de la comunidad se casen con mujeres no samaritanas. 

Los que viven en el monte Garizín tienen el árabe como primer idioma y el hebreo moderno como segundo. En cambio, la mayoría de los de la otra comunidad, la de Holón —especialmente las generaciones jóvenes—, conservan el hebreo como su lengua materna, aunque también entienden árabe. 

El pozo de Sicar es, sin duda, un lugar Santo para los cristianos. Se puede decir que se trata, con toda seguridad, de uno de los pocos sitios que Jesús tocó y que siguen en pie: «Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo».

Huellas de Jesús. El Evangelio desde Tierra Santa
Santiago Quemada